taller de
empleo
villa de los barrios
Este mes no voy a hablar de ninguna receta
en concreto, preparación ni lugar para ir a comer,
zampar, engullir, deglutir o similar. Pero sí de una iniciativa que
lleva ya medio camino recorrido y que me parece loable e
interesantísima de cara a la inserción laboral de
18 personas, algo especialmente necesario con la que
está cayendo. Y, es cierto, directamente relacionada con
la gastronomía o la hostelería en general.
A saber, hablo del Taller de Empleo La Villa que se está desarrollando en Los Barrios, en el Hotel La
Montera. Para los no iniciados, les podemos decir que un taller
de empleo es “un programa mixto que combina acciones de
formación-empleo, dirigidas a desempleados/as de 25 o
más años, en actividades relacionadas con nuevos
yacimientos de empleo de interés general y social,
promovidos por entidades públicas o privadas sin
ánimo de lucro, facilitando así su posterior
integración en el mercado de trabajo, tanto en el empleo
por cuenta ajena como mediante la creación de proyectos
empresariales o de economía social”. Es decir,
aprovechar el dinero público para una de las mejores
cosas que se puede hacer. En esta iniciativa se forman y hacen
prácticas dieciocho mujeres en tres módulos, Cocina, Camarera de
Pisos y Lavandería/lencería. Para quienes no
estén demasiado duchos en estos temas, cabe decir que,
tradicionalmente, todas las personas que se han formado en
estas especialidades han encontrado empleo con relativa
facilidad, debido a la carencia de profesionales con la
adecuada formación. De hecho, la Escuela de Hostelería de San Roque siempre ha tenido problemas para retener
al alumnado y que terminaran la formación ante las
constantes ofertas que recibían.
En el citado taller, a la mitad del mismo,
seis meses, se hizo una exposición de elaboraciones que
tuvimos varios la oportunidad de degustar; y, he de confesar
que me sorprendí mucho y muy gratamente. Me
reencontré con la vichyssoise, pude probar un muy
refrescante y original gazpacho de
remolacha y disfrutar de ensaladas,
quiches lorraines, frituras, pinchos, las inevitables chacinas,
salmón, gambas y una sección de repostería variada y refrescante.
Curiosamente, usan hasta toques orientales
en la decoración, con un asomo de escuela tailandesa a
destacar. Con lo cual, miel sobre hojuelas. La imagen que
acompaña no hace justicia a lo disfrutado.
Es decir, simplemente he querido reconocer
un esfuerzo de muchas personas e instituciones por llevar a
cabo un proyecto ilusionante y en el que se aprovechan los recursos
públicos con la mayor eficiencia posible de cara a la
inserción laboral. Tenéis futuro. |