Los dólmenes de Facinas PDF Imprimir E-Mail

los dólmenes de facinas
   
Situación geográfica: Tarifa.
Longitud: Siete kilómetros.
Duración: Tres horas cuarenta minutos.
Dificultad: Media.
Permisos: No son necesarios.

Descripción: Para nuestro sendero de hoy entraremos hacia Facinas por la carretera que hay a la derecha de la N-340 antes de llegar a la venta situada en el puerto del mismo nombre. Un poco antes de la entrada del pueblo encontraremos un descampado a la derecha en el que podremos aparcar. Tras un portillo de hierro comienza una cuesta.Subiremos unos 200 metros y luego giraremos a la izquierda por un camino que nos lleva entre los muros de piedra de dos cortijos. Seguiremos pegados al de la derecha hasta el final para girar otra vez a la derecha y volver a subir. Entraremos en una zona de alcornocal y bloques de piedra arenisca.Al pie de uno de los chaparros, se encuentra un dólmen bien conservado pero algo desplazado. Son dos rocas puestas a modo de columnas para soportar el peso de una gran losa de piedra casi plana. Es un dólmen del tipo cámara, monumento funerario construidos en época prehistórica. Se cree que su función era la de sepulcro colectivo, pero puede ser una forma de reclamar un territorio. Después de contemplar este impresionante vestigio del pasado bajaremos por unas veredas y subiremos después a un llano con enormes tajos y enormes bloques de arenisca en la que pudiera ser una zona de refugio para los hombres primitivos. Subir otros 200 metros más nos llevará a ver increíbles formaciones rocosas entre helechos y matorral y unas magníficas vistas de todo la zona colindante. Al continuar ladera abajo llegaremos hasta un llano en cuyo extremo se levanta otra mole de piedra, un risco como una atalaya, y a la derecha la ladera salpicada de bloques desmoronados y lajas tumbadas. Viene luego un pequeño alcornocal. Podemos visitar a la derecha otra zona de rocas o buscar la bajada entre el matorral hasta encontrar unos 200 metros más abajo un sendero que nos conducirá a un carril de zahorra. Por aquí seguiremos hasta cruzar un reguero de aguas y luego dos cancelas hasta que entre alcornoques y con buenas vistas del valle de Puertollano nos adentramos en la garganta de Mariano. Bajados unos 300 metros habrá que detenerse porque el terreno se hace peligroso. En esta época aún es posible ver madroños con sus frutos rojos. La tranquilidad y el silencio solo roto por el murmullo del agua impresionan. Si tenemos fuerza podemos ir a la garganta de Roque, igual de hermosa,  600 metros más allá.          
Texto: Antonio Garrido
         Fotos: Arte Sureño

 
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