El puente poético de paloma fernández gomá
En el transcurso del mes de enero, la Fundación dos Orillas de la Diputación, que defiende desde Algeciras Patricio González, hará entrega de su flamante premio La Barraca, de las letras y el teatro, a la escritora Paloma Fernández Gomá, que aunque nacida en Madrid en el año 1953, reside en Algeciras desde el año 1969. Desde ese territorio al que ella también llama “el sur del sur” ha ido publicando una sugerente obra poética, madura desde sus primeros títulos: El ocaso del girasol (1991), Calendas (1993), Sonata Floral (1999), Senderos de Sirio (1999), Paisajes íntimos (2000), Umbral de vigilias (2000), Cáliz amaranto (2005) y Ángeles del desierto (2007).
Pero más allá de ese empeño lírico al que está poniendo música el cantautor algecireño y ceutí Ramón Tarrío, resulta especialmente meritoria la labor de Paloma Fernández Gomá al frente de la revista intercultural Tres orillas, que desde el año 2001 edita la Asociación de Mujeres Progresistas Victoria Kent y que ha establecido un puente de versos entre Marruecos y Andalucía con escala ocasional en Gibraltar.
Quizá por ello, o por su indudable compromiso a la hora de establecer vínculos literarios y culturales en general entre las viejas columnas de Hércules, se haya hecho legítima acreedora de ese galardón que rememora la presencia del grupo de teatro La Barraca, que dirigiera Federico García Lorca, en 1934 en el Teatro Cervantes de Tánger.
Traducida al árabe, al inglés, al italiano y al francés, entre otros idiomas, coordinó la antología de integración Arribar a la Bahía (Encuentro de poetas en el 2000), incorporándose como miembro de honor a la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española). Claro que también fue asesora literaria del Instituto Transfronterizo del Estrecho de Gibraltar, hasta su inexplicable cierre. También pertenece a la Asociación Mujeres y Letras, Barcelona; así como al Instituto de Estudios Campogibraltareños de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y a la Fundación Al-Idrisi de cooperación hispano marroquí, al tiempo que fue colaboradora del diario Europa Sur: “Mi poesía ha llegado a identificarse de forma muy personal con la mítica Al-Andalus, lugar del conocimiento mas avanzado en la edad Media, allí donde las culturas intercambiaron sus posturas en base a un respeto casi siempre perceptivo de la configuración de sus diferencias·, declaraba hace un par de años en Almería.
“El escribir poesía lo considero algo innato, que surge en el individuo como una manifestación de su personalidad, inherente a un sentimiento muy profundo que emana de forma espontánea como una proyección del espíritu sobre la materia, llámese esta, palabra. La poesía es la culminación de todo sentimiento, un proceso que ennoblece el alma del hombre y que entraña todo un entramado de sensaciones par el poeta y para el lector, sin tener que coincidir lector y poeta”, aseguró Paloma Fernández Gomá, aseguró entonces, consciente de que su poesía “crece generando un camino de encuentros”.
Buena heredera, por tanto, del llorado Jacinto López Gorgé, que también hizo del Estrecho su patria profunda.
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