la canalla, las malas hierbas y las flores del bien
Hay mucho ambiente y comentarios por lo
bajini, jaleos de cuartito cabal y sonidos cotidianos. El disco Flores y malas hierbas que acaba de publicar Antonio Romera Chipi, al frente del
transalgecireño grupo La
Canalla, tiene mucho fondo. Pero
lo suyo no es ruido de fondo sino sonido del bueno: las flores
del bien y no las del mal, a pesar de su título.
Cancionero urbano de copla contemporánea. Así ha
bautizado el autor de De la Loba, el temazo que popularizara Pasión
Vega, a esta exploración musical de bajos fondos y altas
pasiones. Un proyecto para el que se ha rodeado del soberbio
músico gaditano Javier Galiana, cuyo piano y cuyos
arreglos --a pachas con nuestro Santiago Vargas-- se hacen
notar en el depurado acabado de este CD cuya
distribución respalda la Fundación Municipal de
Cultura José Luis Cano y en cuyos créditos
también figuran Juan Sainz (batería y
percusiones), José López (contrabajo),
Julián Sánchez (trompeta y otros vientos) y
la depurada voz de Vicky Luna. Además, tampoco faltan
cameos de vértigo como el dúo de Chipi con
Muchachito, en la canción que abre el disco, Candela, como su
propio nombre indica.
Hay humor y filtros cartoneros,
tanguistas que añoran el caldito de puchero y
cómplices que se suman a sus actuaciones en directo como
el majestuoso guitarrista Tito Alcedo: “En estos tiempos
en los que se confunde el más con el mejor y el dinero
es el único rasero por el que se mide el valor de las
cosas --reflexiona Chipi con su sabiduría de barman a
uno y otro lado de la barra del Café Teatro de la calle
Trafalgar--. En estos tiempos en los que nada es verdad si no
lo dice la tele, crecen como flores de entre el hormigón
los verdaderos sabios de la cotidianidad, verdaderos genios del
día a día que hacen que sea más
sorprendente el espectáculo del circo de la vida.
Maestros en conocimientos aplicados que como a Sócrates,
a ninguno le hizo falta irse a la quinta avenida para darse
cuenta de que ni O sin canuto, ni huevo frito con encajes.
Admirables flores a las que desprecian aquellas malas hierbas
que se hacen llamar intelectuales. Ramoncines de 40 gigas,
discos duros ambulantes repletos de datos inútiles e
innecesarios, con los que ni se vive, ni se come, ni se
bebe”.
Hay mucha calle en sus estrofas y mucho
vértigo en sus notas, desde la tierna Enganchaíta al
recitado Porta de França, todo un homenaje sentimental a la Barcelona
del Paralelo con que cierra el disco, rindiéndole de
pasada homenaje a Brel, aunque antes sus oyentes ya
habrán podido deleitarse con la copla que necesitaba
Hortensia Romero La Legionaria, el célebre personaje literario creado
por Fernando Quiñones. Putas y yonquis abundan en este
disco cuyos protagonistas son decididamente carne de redada en
este tiempo políticamente correcto y éticamente
mejorable. Buenas vibraciones, tragicomedia, letras potentes y
espectáculo garantizado. El espléndido resultado
final no es fruto del azar: guionista de cine, folklorista,
Antonio Romera lleva cinco años madurando este trabajo,
en el que cualquier parecido con la casualidad es fruto de la
realidad del esfuerzo. Darán que hablar. Y que
oír. |