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olas sagradas
De sde que llegó a Algeciras, Manolo Fernández Mota y el que esto escribe nos profesamos una gran amistad, concordaba nuestro sentido poético de la vida, y fui de los primeros suscriptores de la Revista Bahía, que él fundara con otros dos grandes amigos, Sánchez Campos y Daniel Florido. Lástima que esta revista, que fue cuna de grandes poetas, no se siga publicando, creo que alguna entidad, pública o privada, debería continuarla, conservando siempre la orientación de su fundador. Pese a esta gran amistad, y quizá por ello, nunca había hecho un comentario escrito de sus libros, mejor dicho de ninguno de sus libros de poesía, pues en diciembre de 2007 comenté en estas páginas Memoria Histórica de una Conferencia (Algeciras 1906).
Desde la publicación de Cármenes, antología poética de toda su obra, tras la que el autor había dicho que no tenía intención de publicar más, nos sorprende con la que ahora comentamos, que es una serie de poesías inéditas, elaboradas tras una temporada, más bien un retiro espiritual, que pasó en el Rinconcillo, tras la triste ausencia de dos de sus seres más queridos, su mujer y uno de sus hijos. En sus paseos, en los atardeceres por la orilla del mar, acariciados sus pies por las olas, olas sagradas que inspiraron lo mejor de su poesía, siempre humana y espiritual.
Citaré algunos trozos de sus poemas, que es el mejor comentario dejar hablar al poeta. Una estrofa del poema Fortaleza:
No grites más, corazón./ No hay en el mundo nobleza,/ como la tuya, grandeza/ de ser hombre, corazón.
Un cuarteto, yo diría del más puro estilo becqueriano, Cada tarde herida:
No sé si es gloria, si es dolor y duelo,
cada latido, cada tarde herida.
No sé si la raíz está encendida,
o está llorando el alma en desconsuelo.
Con razón ha sido considerado por algún crítico un poeta místico, pues en los mas de cien bellos poemas que integran la obra nos desnuda su alma entristecida, pero siempre con un halo de esperanza. Curiosamente empieza el libro con el mismo poema que termina, en el que solo se cambia el título. En el primero el poema se titula El tiempo destrozó las rosas blancas y el último Voló por los espacios de la vida.
Termina ambos con la siguiente estrofa.
El tiempo destrozó las blancas rosas.
No sintió compasión por mis lamentos
y me ha dejado solo en mi agonía.
Titulo: Olas sagradas
Autor: Manuel Fernández Mota
Publica: Ateneo de Algeciras
Ediciones bahía.
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